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Consejos para cuidarte

¡Qué bueno es caminar!

Tu corazón, tus venas y arterias, tu cerebro, tus músculos y huesos, tus aparatos digestivo y circulatorio… Cuando caminas, todo tu organismo pone en marcha una gran maquinaria que da lugar a una serie de acciones muy beneficiosas para tu salud.
Asesor: Antonio Gallardo, instructor deportivo y organizador del maratón Intercampus.

Con cada paso que das, con cada balanceo de tus brazos, con cada movimiento que se produce en tu anatomía al caminar, de manera habitual y a buen ritmo, no sólo avanzas sobre el terreno que pisas, sino también en materia de salud: se despiertan tus sentidos y tu mente, mejoras por dentro y por fuera. Te invitamos a descubrir qué mecanismos se activan en tu organismo con cada caminata.



¿QUÉ PASA DE BUENO CUANDO CAMINAS?

 

● ● ● tu piel se limpia
Vas “entrando en calor”, comienzas a sudar, lo cual te ayuda a eliminar las impurezas que se acumulan en la superficie epidérmica y tus movimientos corporales ayudan a que se desprendan pequeños restos y partículas epidérmicas. La sudoración produce un “efecto de lavado” de tu piel y la ducha posterior termina de arrastrar los desechos eliminados.

● ● ● tu digestión mejora
Si dejas pasar de 60 a 90 minutos entre la comida y la caminata –es un error echar a andar tras el último bocado- el movimiento del cuerpo produce un auto-masaje del vientre y los intestinos, ayudando junto con la hidratación adecuada, no sólo a digerir mejor las comidas, sino a evitar el estreñimiento y a mejorar las evacuaciones.


● ● ● tus vasos se expanden
Las venas, arterias y capilares se vuelven más flexibles y anchos, permitiendo que la sangre fluya mejor para llevar nutrientes a los músculos que trabajan. Si en algún momento de tu vida sufrieras un coágulo, el “ensanche circulatorio” ayudaría a que este trombo circule por el fluido sanguíneo en vez de bloquearlo, evitando un infarto o ictus.

● ● ● tus hormonas se reequilibran
Se produce un efecto de autorregulación hormonal, favorable para mejorar tanto los problemas metabólicos (diabetes, obesidad, tiroiditis, problemas menstruales), como los de ánimo. La marcha vigorosa, ha demostrado ser eficaz para mejorar los casos de depresión o ansiedad y reducir la necesidad de medicación.


● ● ● tu cerebro se activa
El “dar la orden” de contraer unos músculos y relajar otros, supone una mayor actividad cerebral. Llega más sangre y oxígeno al cerebro, favoreciendo una mayor claridad mental.

● ● ● tu espalda se endereza
Si acostumbras andar algo torcido, tu cuerpo se “queja”, produciéndote dolor. Esa molestia te impulsa a corregir la postura y a caminar erguido, desapareciendo el malestar. Ello refuerza la musculatura vertebral y beneficia la zona lumbar-dorsal.

● ● ● tu aparato respiratorio se expanden
Al andar, necesitas respirar más aire, y al trabajar más, el diafragma y los músculos respiratorios de los pulmones se regeneran más. Además, llega más sangre oxigenada a todos los rincones del cuerpo, revitalizándolo. Se incrementa tu capacidad pulmonar: el pulmón se va ensanchando, alojando más aire, con lo cual respiras mucho mejor.

● ● ● tus articulaciones se vigorizan
Al caminar, tu organismo genera más tejido para reforzar los tendones, cartílagos, meniscos y ligamentos. Pero con una ventaja: “te ahorras” los micro-traumatismos que producen otros deportes como la carrera y la maratón, en la cuales se impacta miles de veces en cada pierna y el peso que soportan las articulaciones del tobillo llega a multiplicarse.

● ● ● tu esqueleto se refuerza
El cuerpo se entrena y va creando más masa ósea. Así, se engrosa el entramado interior del hueso, fortaleciéndolo, y previniendo la desmineralización, fragilidad y porosidad ósea que van apareciendo con el paso de los años.

● ● ●tu musculatura
se desarrolla Al contraerse y descontraerse, el músculo aumenta de volumen, y al trabajar va quemando la grasa más próxima. En las piernas, trabajan los cuádriceps, gemelos, glúteos, escotibiales y toda la musculatura inferior. En los pulmones trabaja la musculatura respiratoria, como el diafragma. Los músculos abdominales y lumbares se contraen para andar erguido, lo cual permite el equilibrio.

● ● ● tu corazón se robustece
Se agranda, se fortalece y se engrosa, permitiendo menos pulsaciones por minuto, gracias al mayor volumen de sangre que bombea, aliviándose su trabajo y esfuerzo.

PASO A PASO, INSTANTE A INSTANTE
  • Los primeros segundos

Apenas comienzas a andar, en tu organismo se libera una serie de sustancias que producen energía en tus células para “darle combustible” a la caminata.

  • Minutos 1 al 5

Las pulsaciones de tu corazón se aceleran hasta 70 a 100 latidos por minuto, estimulando el flujo sanguíneo y el calentamiento muscular. Las articulaciones comienzan a liberar un fluido lubricante que ayuda a que te muevas más fácilmente. A medida que te desplazas, tu cuerpo quema 5 calorías por minuto, cinco veces más que las que quema en reposo. Cómo necesita más “combustible” para mantener el ritmo, comienzas a consumir tus reservas de grasas y carbohidratos.

  • Minutos 6 al 10

Tu frecuencia cardiaca sigue aumentando hasta llegar a los 140 latidos por minuto. Estás quemando más de 6 calorías cada 60 segundos, a medida que aceleras el paso. La leve elevación de tu presión sanguínea que te produce la marcha es contrarrestada por la liberación en tu torrente sanguíneo de unas sustancias bioquímicas que expanden tus vasos, permitiendo que lleguen más sangre y oxígeno a tus músculos en pleno trabajo.

  • Minutos 11 al 20

Tu temperatura corporal se sigue elevando y comienzas a transpirar, debido a que los vasos sanguíneos más cercanos a tu piel se expanden para liberar el calor que genera tu cuerpo. A medida que caminas más rápidamente, comienzas a quemar más de 7 calorías por minuto y a respirar con más intensidad, y algunas hormonas, como la epinefrina y el glucagón se elevan para aportar más combustible a tus músculos.

  • Minutos 21 al 45

Te sientes revigorizado y comienzas a relajarte a medida que tu cuerpo se libera de la tensión, debido, en parte, a la creciente presencia en tu sangre y cerebro de unos compuestos denominados endorfinas, que calman el dolor y producen placer. Cuánta más grasa corporal quemas, más bajan tus niveles de insulina, una hormona que ayuda a acumular grasa en tu cuerpo. Ello te ayuda a controlar el exceso de peso y prevenir la diabetes.

 

  • Minutos 46 al 60

A estas alturas, tus músculos pueden sentirse fatigados a medida que consumes tus reservas corporales de carbohidratos. A medida que te vas enfriando, tu ritmo cardiaco disminuye y tu respiración también se desacelera. Comienzas a quemar menos calorías, pero tu tasa de gasto calórico sigue siendo superior a la que experimentas si permaneces en reposo, y permanecerá elevada durante más de una hora después de acabar con tu plan de caminar.

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